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Trastorno ansioso-depresivo

julio 12, 2020

Qué es, características

Trastorno ansioso depresivo. La ansiedad y la depresión aparecen juntas y ninguna sobresale sobre la otra su nivel de predominio. En ambas hay un dolor emocional alto con mucho malestar que se prolonga más de un mes. Es una reacción patológica ante una situación de estrés. La persona tiene que enfrentarse a un suceso, situación o vivencia que deja una huella emocional en su salud. Ello se debe a que hay una dificultad en manejar estos factores de estrés que aparecen.

Además afecta a las actividades cotidianas de la vida diaria .  Se produce un deterioro significativo en el funcionamiento laboral, familiar y social. El suceso puede ser puntual o derivado de un largo periodo de una situación estresante. Una familia bien estructurada o un contexto social de respeto y apoyo, actúan como factores de protección ante este trastorno. Aparecen en todas las culturas, hombres y mujeres y a cualquier edad ( niños, adolescentes o adultos ).

Causas

  • Factores biológicos. Desequilibrios químicos en neurotransmisores
  • Predisposición genética. A veces hay rasgos hereditarios en los familiares que también influyen en la aparición.

  • Factores psicológicos. Características de la personalidad que predisponen a padecer este trastorno. Influyen las creencias y formas de pensar de la persona.
  • Factores ambientales. Patrones disfuncionales familiares, maltrato físico, dificultades económicas o familiares, un divorcio, enfermedad, muerte de un ser querido, acoso laboral, cambio de trabajo, etc.

Síntomas

  • Tristeza y ansiedad persistente
  • Problemas de sueño
  • Fatiga, falta de energía, irritabilidad
  • Dificultad de concentración
  • Preocupación, anticipación de peligro
  • Llanto fácil
  • Hipervigilancia
  • Desesperanza y pesimismo en el futuro.
  • Baja autoestima y sentimientos de inutilidad
  • Hipervigilancia vegetativa (temblores, mareos, palpitaciones, boca seca, malestar gástrico, dolor de pecho …)

Pronóstico

Si no hay un tratamiento adecuado, la enfermedad puede cronificarse o hacerse más severo. Por ello es conveniente un tratamiento adecuado.

Riesgos

Entre los posibles riesgos hay que tener en cuenta la posibilidad de que se cronifique o sea grave. Además el  uso de alcohol o otras sustancias. Es posible que aparezca  dolor o enfermedad física, , se incrementa el riesgo de suicidio o baja respuesta al tratamiento.  Además aumenta la probabilidad de  la aparición de otros trastornos como distimia, crisis de angustia, trastorno de estrés postraumático, , etc.

Tratamiento

El tratamiento psicológico con Terapia Cognitivo Conductual ofrece buenos resultados. El objetivo es reducir los síntomas y mejorar el bienestar personal. Para ello se utilizan técnicas como:

  • Psicoeducación: trata de formar a la persona para que conozca esta enfermedad. Que tenga información sobre porqué se produce. Además de  las causas que la mantienen, para así poder colaborar activamente en su tratamiento y recuperación.
  • Técnicas de relajación y respiración.  Favorecen la reducción de activación neurofisiológica.
  • Reestructuración cognitiva. Se trabaja la forma de pensar y las interpretaciones erróneas de la persona para cambiar sus emociones y pensamientos. Se trata de adquirir patrones de pensamiento
  • Activación conductual: trata de que la persona cada día realice actividades positivas y gratificantes.
  • Estrategias de afrontamiento y recursos para manejar la situación que provoca este problema.
  • Eliminación de los factores de estrés desencadenantes si ello es posible.
  • Reducir la vulnerabilidad hacia aquello que ha iniciado el trastorno.
  • Reestructuración y reforzamiento del sistema de soporte social.
  • Apoyo farmacológico , solo cuando se estime necesario