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Depresión por muerte

julio 13, 2020

Es normal sentir dolor y emociones intensas tras la muerte de un ser querido. Sin embargo cuando esta situación se mantiene en el tiempo y la persona no es capaz de recuperarse de estos sentimientos que la invaden puede caer en una depresión por muerte o por duelo.

¿Qué síntomas son característicos de la depresión por muerte ?

  • Tristeza, dolor intenso y pensamientos constantes sobre la pérdida del ser querido
  • Falta de atención y concentración en otros temas que no sean la muerte del ser querido
  • Desconexión y aislamiento del entorno
  • deseo de morir para estar con el ser querido
  • Pensamientos de desesperanza en el futuro
  • Falta de sentido a la vida vacío por la ausencia del ser querido
  • Soledad, desconfianza en los demás
  • Incapacidad para disfrutar de la vida

¿Qué puede hacer la persona para mejorar el sentimiento de depresión?

  • Hablar sobre el dolor que se padece con otras personas. Expresar las emociones ayuda a aceptarlas y superarlas. Sumergirse en la tristeza, la impotencia, la pasividad y la inacción impide salir de la depresión.
  • Aceptar las emociones que aparecen, reprimirlas perjudica, además son emociones naturales que surgen y ayudan a transformar la relación emocional anterior.
  • Distraerse y darse permiso para hacer otras actividades que supongan descansar del dolor que siente.
  • Grupos de apoyo social o familia y amigos. Los demás pueden ayudarle, compartir con los demás estos momentos.
  • Terapia sobre el duelo. La terapia permite aprender a manejar situaciones emocionales difíciles. Impide que la persona se detenga en las emociones negativas de forma permanente, aprendiendo a aceptarlas y no quedar anclado en ellas ayudando a recuperar el bienestar emocional perdido. ¿Qué se puede hacer para ayudar a una persona que sufre depresión por muerte o duelo ?
  • Estar presente y ofrecerle su apoyo
  • Escuchar a la persona

Depresión por muerte de una madre

Las madres son un referente afectivo muy importante para todos. La dolorosa circunstancia de perderlas supone un duelo muy especial para las personas. Siempre han estado ahí, han sido un referente y fuente de amor incondicional y la pérdida puede conllevar sentimientos intensos de tristeza y vacío.

Es normal pasar por un estado emocional con mezcla de emociones como el miedo, la rabia, la negación, la tristeza….todas ellas son una forma de ir aceptando la irreparable pérdida. La madre siempre representa un importante vínculo de unión. Es el primer referente cuando nacemos, siempre ha estado ahí, en nuestra vida. Ha llenado una parte importante de nuestras necesidades afectivas. De repente el lazo ser rompe, ya no está ahí. La vida sigue, de hecho es ley de vida enfrentarse a la pérdida de una madre. Sin embargo, nunca quisiéramos que esto sucediera. Y cuando pasa a veces no estamos preparados para este momento. El vacío y la tristeza que aparecen nos envuelven y pueden permanecer con nosotros durante un tiempo. Los lugares, las situaciones, las vivencias, ….todo recuerda a la persona desaparecida. Es lo normal que aparezcan los recuerdos. Son parte de lo que nos queda de ella. Reservar y conservar momentos para su memoria puede ejercer de bálsamo para ir afrontando y superando la pérdida. Sin embargo un constante recuerdo que no permite afrontar el día a día con normalidad a lo largo del tiempo, ya no sería saludable. Con el paso de los días , de los meses, el proceso de duelo habitual invita a que se cerrando y mejorando esa cicatriz emocional . La persona poco a poco se va acostumbrando a vivir sin el ser querido, a tener metas e ilusiones de nuevo.

Se puede manifestar de múltiples formas y las etapas son orientativas, sobre diferentes momentos y  formas de vivir este suceso. Cada experiencia es única.  Que la persona conozca las etapas facilita reducir la desorientación que siente y la variedad de situaciones emocionales que vive.

El duelo es un proceso natural, necesario y temporal que con el tiempo llevará a continuar con equilibrio y   serenidad.

LAS ETAPAS DEL DUELO

Etapa cognitiva del duelo

  • Negación: trata de aplazar el primer impacto amortiguando el golpe y aplazando el dolor. De hecho hay personas que experimentan un estado de shock o aturdimiento inicial. «No puede ser verdad», «no puede pasar esto» «es imposible que mi madre ya no esté». Es no creer que ya no la volveré a ver, que estaré más con ella. ¿Porqué aparecen estos pensamientos ?. Permiten asimilar lentamente la realidad. La realidad es tan dura, que se va digiriendo poco a poco. Empieza un lento camino para ir asimilando los hechos. La persona hace como que no hubiera ocurrido el suceso, hay calma aparente. Pueden hablar de su madre como si estuviera viva . Surgen muchas preguntas sobre porqué ha pasado todo. Esa es la forma de inicial de ir superando este proceso de negación. Salir de esta etapa es admitir y asumir la realidad. Es el primer paso para hacerse responsable de su duelo y de su vida.
  • Racionalización: nos permite entender lo que está ocurriendo e interpretar la realidad. Se empieza a tener la seguridad de que la relación acabó para siempre. Los rituales que realizamos  se llevan a cabo para confirmar que llegó el final.

Etapa emocional del duelo

  • Protesta: la rabia surge del hecho del fallecimiento de la persona y ésta se puede unir a la ya acumulada. Tenemos derecho a estar enfadados . Es una reacción ante la pérdida. Es injusto perder a una madre. Reconocer esta rabia y aceptarla. Nos lleva a liberarnos del dolor y sacarlo fuera. La culpa es el enfado hacia la propia persona. El enfado cada persona lo puede llevar hacia un aspecto: no haber podido estar ahí, podría haberse hecho algo más, los médicos no lo detectaron a tiempo, etc. El enfado es una respuesta emocional fuerte porque la madre ha sido un ser querido muy importante, Nos ayuda a la acción, a pedir ayuda y buscar salida. A otras personas les pueden inclinar a aislarse de los seres queridos en un momento en el que más se les necesita. A veces la relación con la madre ha estado marcada por sentimientos negativos. Igualmente se produce el duelo, aunque realmente la persona conoce las carencias o insatisfacciones que tuvo en esta relación.
  • Tristeza: toda pérdida genera esta emoción. Vacío, apatía  o desinterés. Además de esa pérdida también desaparecen otros elementos asociados a la misma (lugares en los que estuvimos, personas con las que nos reuníamos, espacios a los que íbamos..).Posibilidad de aislarse.

«No volverá más», «ya nunca seré feliz», son pensamientos que aparecen y necesarios para enfrentarse a la  pérdida y salir de ella.

  • Miedo: lo produce la situación desconocida que genera la pérdida puede ser muy intenso. Se cubre con el apoyo de los seres queridos.
  • Aceptación emocional: supone que salgan todas las emociones asociadas a la pérdida. Expresar todo lo que haya quedado y decir adiós. Es difícil aceptar que lo que se ha perdido ya no tiene retorno pero necesario para gestionar el duelo

Etapa de cierre del duelo

  • Perdón: perdonar aquello que hayamos padecido en esa relación que ha finalizado.
  • Gratitud: agradecer todo aquello que esa relación nos ha aportado de forma satisfactoria. Así fomentamos un recuerdo agradable y positivo de la relación. La madre ya no está de forma física presente, pero sí se lleva en el corazón.
  • Reforzar vínculos familiares :la persona ya esta abierta a volver a tener ilusiones y enfocarse en la vida porque su duelo ya ha terminado. Reaparición de la esperanza, de una renovada energía positiva. Dedicarse a los miembros de la familia que si están, guardando en la memoria a la madre fallecida. Es el momento de corregir el impacto emocional causado . Además también de potenciar en la familia el vínculo de unión que desarrollan siempre las madres. De nuevo es posible ser feliz.

El dolor deja de ser lo más importante y se vuelve más manejable más fácil vivir con él.  Superar una pérdida puede ser un momento de volver a retomar el  propósito personal en la vida con más fuerza.

Síntomas del duelo

                              

  • Físicos: pérdida o aumento de peso , dolores de cabeza, cambios en el sueño, pérdida de energía, fatiga, mareos,   opresión en el pecho, hiperventilación, náuseas, malestar estomacal, o falta de aliento.
  • Conductuales: agitación, llanto, aislamiento, inquietud, irritabilidad o actividad excesiva
  • Cognitivos: pensamientos obsesivos sobre el fallecido, baja autoestima, indefensión, desesperanza, preocupación, incredulidad, problemas de memoria o de concentración.
  • Afectivos: tristeza, ansiedad, culpa, enfado, ira, irritabilidad, insensibilidad, soledad o incapacidad para disfruta.

Técnicas terapéuticas del duelo

  • Narración del hecho trágico: hablar de la muerte abre la emoción pero también la libera. Ordena y estructura el pensamiento. Normaliza y ayuda a superar
  • Hablar de su vida pasada: recordar momentos y actualizarlos.
  • Prescripción de tareas:  concretas e individualizadas para cada persona y el compromiso de realizarlas.
  • Ejercicio físico: es una forma de afrontar la pérdida más saludable que otras perjudiciales: alcohol, tabaco, juego, televisión, etc.
  • Anticipación de fechas y situaciones: aniversarios, días especiales, celebraciones…prepararse para ellos sabiendo o imaginando cómo vivirlos y gestionar el duelo
  • Alejarse de conductas repetitivas como «trabajo adicto», jugador de máquinas, o de sustancias como alcohol, nicotina o pastillas para calmar el dolor.
  • Escribir lo que siente la persona reduce  la intensidad de las emociones negativas como la ira
  • No recurrir a la medicación como huida, es normal sentir el dolor y necesario gestionar el duelo sin hacerlo patológico.

Pautas de ayuda para el duelo

¿ Como gestionar este proceso ?

  • Compartir ideas, sensaciones y/o sentimientos con otras  personas de  nuestro entorno de confianza : familiares,es amigos, trabajo, etc. Evitar el aislamiento
  • Expresar las emociones y aceptar los sentimientos. Es normal y necesario sentir tristeza, frustración o rabia, por la pérdida
  • Recordar a la persona: utilizar fotos, prendas, escribir sobre ella o hablarla…
  • Hábitos saludables: comer y dormir bien, hacer ejercicio ayudará en el día a día.
  • Ayudar a otras personas con una pérdida: compartir vivencias ayuda a superar la pérdida
  • Rememora a esa persona: con detalles como fotos de sus vivencias, recuerdo en días especiales,etc.
  • Evitar tomar decisiones importantes: sería añadir más estrés a una situación difícil. Mejor alargarla en el tiempo.
  • Practicar alguna técnica de relajación, meditar, escuchar música, practicar oración o formas de reflexión y paz interior
  • Participar en actividades de disfrute: también es positivo reirse en algunos momentos aunque se esté triste.
  • Pedir ayuda  y sentirse acompañado si se necesita.Es un acto de valentía no de debilidad. Facilita la comunicación con otras personas.
  • Pensar que la persona que acabamos de perder su deseo sería que siguiéramos hacia adelante

Papel de los familiares y amigos en el duelo

¿Cómo puedo ayudar ?

  • Escuchar más hablar menos. Practicar la escucha activa, con atención a lo que la persona nos quiera comunicar
  • Proponer actividades sociales, encuentros, llamadas en los primeros meses del duelo
  • Rememorar experiencias y recuerdos positivos de la persona que no está
  • Incentivar la red de recursos que rodean a esa persona : vecinos, amistades,… y estar atentos por si necesita ayuda profesional.
  • Estar atentos a las necesidades de esa persona
  • Permitirle compartir de forma paciente sus recuerdos favorece el proceso de duelo
  • Evitar decirle a esa persona lo que tiene que hacer, lo que necesita es sentirse escuchada, no consejos.

Duelo patológico no resuelto

Expresar emociones, rituales de despedida y volver a la vida diaria favorecen un duelo sano

Se produce cuando no hay una adecuada gestión o aceptación de la pérdida . Los meses han pasado incluso algún año y siguen produciéndose los problemas emocionales referidos a la pérdida. Para evitar que aparezca es importante prevenirlo. Una expresión familiar y personal de las emociones relacionadas con la perdida,  la realización de rituales de despedida, volver a las actividades de la vida diaria y el paso del tiempo favorecen el desarrollo de un duelo sano.

¿ Cuando pido ayuda ?

La duración del duelo es variable, se puede superar en meses o incluso en años. Las emociones que sentimos son normales, tristeza, rabia, impotencia , miedo, etc. El duelo se complica cuando se detiene en alguna de las fases: no acepta la pérdida, la niega, etc. Algunos de los síntomas que pueden aparecer:

  •  La persona se queda bloqueada de forma indefinida en estas emociones y no es capaz por si misma de avanzar en el proceso, pasar página y salir adelante con su vida.
  •  Sentimientos de culpabilidad por estar vivos y disfrutar. Pueden llegar a evitar lo que recuerde a la madre: recuerdo de ropa o cualquier objeto, de personas y sitios en los que estaba , de actividades que hacía con ella, etc.
  • Existe mucho sufrimiento, dificultad de llevar la vida diaria, emociones negativas y/o conductas dañinas
  • Profundo nivel de dolor o de soledad
  • Recuerdos o imágenes recurrentes e intrusivas de la persona que le impiden reanudar su vida
  • Sienten que seguir con su vida es una traición a la madre desaparecida
  • Aislamiento de sus seres queridos
  • Deseos intensos de estar con el ser querido
  • Actividades que antes realizaba y ahora no pueden volver con ellas
  • No verse capaz, a pesar del tiempo, de retomar actividades habituales
  • Recurrir al alcohol, fármacos o drogas como forma de evasión

Si sientes que las emociones te sobrepasan y no puedes superarlas, quizás hablar con un psicólogo te puede ayudar a manejar los sentimientos, salir de la tristeza y  recuperar la ilusión para salir adelante.

Depresión por la muerte de mi perro

Las mascotas y concretamente los perros se integran en la dinámica familiar siendo otro miembro más que compone la familia. Es fuente de cariño y atenciones, especialmente aquellas personas que viven solas. El vínculo emocional que existe hace que cuando desaparece se crea un vacío y tristeza muy grandes. El dolor aparece siempre que hay una ruptura afectiva. De hecho a personas que sufren problemas emocionales se les recomienda una mascota por sus efectos terapéuticos ya que son fuente de amor incondicional. La mascota proporciona energía física y emocional, están de forma constante en nuestro día a día, en nuestras rutinas .Además son fuente de compañía constante. Era parte de nuestra vida y de repente no está y la nueva situación provoca un gran sentimiento de dolor y pérdida. El duelo por la muerte de una mascota es el mismo que se produce por la muerte de un ser querido, de hecho implica igualmente una pérdida emocional.

El duelo es un proceso natural, necesario y puntual que con el tiempo se resuelve y llevará a retomar la vida de nuevo con equilibrio y serenidad. Sin embargo a veces no es fácil. En este caso no hay una aceptación social de la pérdida, pues en muchas ocasiones no se entiende que se pueda sufrir por una mascota. Se piensa que es solo un animal . Sentirse culpable por ello o porque no está bien visto socialmente, no hace sino empeorar la situación que se vive. Lo más sano y natural es pasar por este duelo y aceptar que existe para superar esta etapa.

Etapas de duelo

La pérdida se puede experimentar con cambios emocionales que alternan momentos de paz con otros de intenso dolor o tristeza. Otras veces a lo largo del proceso de pérdida se pasa por distintos momentos emocionales, que pueden variar en orden . Estas etapas son las siguientes:

  • Negación : se asimila lentamente el suceso. Puede hablar en presente del perro como si estuviera vivo. La etapa finaliza cuando se admite la realidad.
  • Racionalización: nos permite entender lo que ha ocurrido e interpretar la realidad.
  • Protesta : aparece rabia y enfado por el hecho ocurrido. Aceptar estas emociones que aparecen ayuda a liberarse del dolor y exteriorizarlo. Favorece la acción, pedir ayuda y buscar salida.
  • Tristeza: aparece siempre que hay una pérdida. A veces viene acompañada de sensación de vacío, apatía o desinterés. Además son característicos los recuerdos asociados a los lugares, momentos vividos….y pensamientos de que no va suceder más. Son necesarios para enfrentarse a la pérdida y salir de ella. Posibilidad de aislarse.
  • Miedo: generado por la situación desconocida que genera la pérdida en el día a día. Puede ser muy intenso. El apoyo emocional de los seres queridos ayuda.
  • Aceptación emocional: supone que salgan las emociones asociadas a la pérdida. Es aceptar que se ha perdido, que no hay vuelta atrás para gestionar el duelo.
  • Gratitud: agradecer todo lo que nos ha aportado la mascota de satisfacciones. Quedarse con un recuerdo positivo y agradable de ello.
  • Nuevos apegos: el duelo ha finalizado y la persona está abierta a nuevas relaciones afectivas . De nuevo aparece la esperanza, y se vuelve a ser feliz. Superar la pérdida puede ser un buen momento para volver con más fuerza a vivir. Aquí se puede plantear una nueva mascota. Síntomas del duelo
  • Físicos: pérdida de energía, cambios en el sueño, malestar emocional, dolores de cabeza, cambios de peso, falta de aliento.
  • Conductuales: irritabilidad, llanto, inquietud, agitación o aislamiento.
  • Cognitivos : desesperanza, preocupación, pensamientos obsesivos sobre la mascota, baja autoestima, problemas de concentración.
  • Afectivos : tristeza, ansiedad, culpa, enfado, ira, irritabilidad, soledad o incapacidad de disfrutar. Técnicas terapéuticas
  • Narración del hecho trágico: hablar sobre ello libera. Abre la emoción, ayuda a estructurar de nuevo el pensamiento y superar la pérdida.
  • Expresar las emociones y aceptar los sentimientos. Es normal sentir rabia, tristeza o frustración por la pérdida.
  • Compartir ideas, sensaciones o sentimientos con otras personas de nuestro entorno de confianza: familiares, amigos o trabajo. Evitar aislarse.
  • Ejercicio físico: es una forma saludable de enfrentar la pérdida. Proporciona energía y pensamientos positivos, relaja y produce bienestar físico y mental.
  • Escribir lo que se siente, ayuda a liberar emociones y disminuir las negativas como la ira.
  • Hábitos saludables.
  • Participar en actividades de disfrute.
  • Pedir ayuda y sentirse acompañado si se necesita
  • Practicar alguna técnica de relajación, yoga, mindfulness, escuchar música, paz interior o oración. ¿Qué pueden hacer familiares y amigos para ayudar ?
  • Escuchar más, hablar menos. Practicar la escucha activa
  • Proponer actividades sociales, encuentros, llamadas, etc.
  • Estar atentos a las necesidades de esa persona
  • Permitirle compartir sus recuerdos de forma paciente ¿ Cuando pido ayuda ?
  • La persona se queda bloqueada de forma indefinida en estas emociones y no es capaz de pasar página y salir adelante con su vida.
  • Existe mucho sufrimiento, dificultad de llevar la vida diaria, emociones negativas y/o conductas dañinas.
  • Profundo nivel de dolor o de soledad
  • Recuerdos o imágenes intrusivas y recurrentes que no desaparecen
  • Aislamiento de los seres queridos
  • Deseos intensos de estar con la mascota
  • Recurrir a alcohol, fármacos ….como forma de evasión. Si sientes que las emociones te sobrepasan y no puedes superarlas, quizás hablar con un psicólogo te puede ayudar a manejar los sentimientos de tristeza y recuperar la ilusión para salir adelante.

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